viernes, 16 de noviembre de 2012

Gonzalo

Era mi primera salida a bailar con mis amigos despues de muchos meses de "retiro" voluntario.

Carlos y Guillermo siempre estuvieron a mi lado esperando a que tomara una decisión, y esa noche había decidido volver a salir con ellos.

Llegamos al bar cerca de media noche y el lugar ya estaba a reventar.
Nada mas entrar y de nueva esa adrenalina que sentía siempre que entraba por primera vez a algún bar gay.
La música, las luces, la gente.. todo seguía igual y al mismo tiempo todo era diferente.
Nos fuimos directo a la barra y con nuestros respectivos tragos en mano nos fuimos a recorrer el lugar.
Saludaba a mis amigos que no habían sabido de mi en varios meses, rei con algunas de sus bromas y evadí la mayoría de sus preguntas del porqué de mi repentina "desaparición". Ya habría tiempo para ponerse al corriente.

En un momento dado se me acerca Fernando y me dice:
"Yo se que le gustas a mucha gente, pero se de alguien a quien le gustas mucho"
Mi cara era de sorpresa total, pero Fernando, divertido, solo me dijo: "no te diré quien es, pero si en verdad quieres saber quien es, búscame mas tarde".

Bailabamos los tres; Carlos Guillermo y yo, cuando Fernando se acerca y me dice que va por un trago a la barra y que mientras tanto baile con su amigo para que no se quede solo.

En ese momento reparé en él. Nunca antes lo habia visto. De mi estatura, moreno claro, ojos oscuros y expresivos. Nada mal.. pero hasta ahi.

"Ya no quiero seguir bailando", me dijo, y lo seguí a un lado de la pista.
De inmediato cai en la cuenta que él debia ser el amigo misterioso de Fernando. Entre divertido e intrigado decidí seguir el juego.

"Como te llamas?" fué su primera pregunta.
- Gonzalo.
No es verdad, replicó, soltó una carcajada
Como respuesta le mostré mi identificación.
"Ah, ok..  te creo"
- Y tú como te llamas?, pregunté.
"Gonzalo" fué su respuesta.

Esa vez fuí yo quien soltó la carcajada.
Me mostró su identificación. Efectivamente, eramos tocayos.

Como nunca he sido bueno para flirtear la conversación giró en torno a temas triviales y al poco rato se fué a buscar a Fernando.

La noche transcurria divertida, ruidosa y fria.
Pensaba en irme a casa cuando apareció nuevamente Gonzalo. Desliza una tarjeta de presentación en el bolsillo de mi camisa y me dice: "Leela cuando llegues a tu casa".
Obviamente lo siguiente que hice fué leerla: "Te invito a comer mañana." había escrito al reverso

Sin pensarlo dos veces acepté.
Al dia siguiente llegamos puntuales a la cita. A la luz del dia y al calor de la charla resultó ser un chico divertido, creativo (era arquitecto) e inteligente, cualidades que siempre me han atraido en una persona.
Esa tarde iniciaba una nueva aventura con mi tocayo, aventura que duró cuatro años.

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